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Blog de viajes

La visión de nuestro viaje responsable a Chiapas, por Elena Molina.

29 Nov 13    Cuadernos de viajes, Viajes Temáticos    Tarannà    Sin comentarios

Nuestra buena amiga y gran viajera Elena Molina, nos ha permitido comparir su post sobre la experiencia de su viaje responsable a Chipas, y aqui os lo mostramos par que disfruteis de él.

La historia de los otros

Llegamos la primera vez de la mano de Setem/Tarannà desde España y, con Blanca, José y Julio en Chiapas, hicimos una ruta maravillosa. Visitamos caracoles, comunidades, aldeas, proyectos…. pero lo más importante: nos impregnamos de la conciencia de un pueblo que con una sola voz gritaba “Otro Mundo es Posible”.

En aquel momento supe que mi vínculo con los altos de Chiapas iba a ser para siempre.

Pocos meses después estuve conviviendo con la Sociedad Civil Las Abejas, en Acteal.

Los viejos más viejos le respondieron, me dice el Viejo Antonio, que hubo una asamblea de los siete dioses junto con sus siete pensamientos distintos de cada uno, y que en esa asamblea sacarosn el acuerdo.

Dice el Viejo Antonio que dijeron los viejos más viejos que esa samablea de los dioses primeros, los que nacieron el mundo, fue mucho tiempo antes del ayer, que mero fue en el tiempo en que no había todavía tiempo. Y dijeron que en esa asamblea cada uno de los distintos dioses primeros dijo su palabra y todos dijeron: “Mi pensamiento que siento es diferente al de los otros”. Y entonces quedaron callados los dioses porque se dieron cuenta que, cuando cada uno decía “los otros”, estaba hablando de “otros” diferentes.

Después de que un rato se estuvieron callados, los dioses priemros se dieron cuenta que ya tenían un primer acuerdo y era que había “otros” y que esos “otros” eran diferentes del uno que era. Así que el primer acuerdo que tuvieron los dioses más primeros fue reconcoer la diferencia y aceptar la existenica del otro. Y qué remedio les quedaba si de por sí eran dioses todos, primeros todos, y se tenían que aceptar porque no había uno que fuera más o menos que los otros, sino que eran diferentes y así tenían que caminar.

Después de ese primer acuerdo siguió la discusión, porque una cosa es reconocer que hay otros diferentes y otra muy distinta es respetarlos. Así que un buen rato pasaron hablando y discutiendo de cómo cada uno era diferente de los otros, y no les importó que tardaran en esta discusión porque de por sí no había tiempo todavía.

Después se callaron todos y cada uno habló de su diferencia y cada otro de los dioses que escuchaba se dio cuenta que, escuchando y conociendo las diferencias del otro, más y mejor se conocía a sí mismo en lo que tenía de diferente. Entonces todos se pusieron muy contentos y se dieron a la bailadera y tardaron mucho pero no les importó porque en ese tiempo todavía no había tiempo.

Después de la bailadera que se echaron los dioses sacaron el acuerdo de que es bueno que haya otros que sean diferentes y que hay que escucharlos para sabernos a nosotros mismos.

Y ya después de este acurerdo se fueron a dormir porque muy cansasdos estaban de haberse bailado tanto. De hablar no estaban cansados porque de por sí muy buenos eran para la habladera estos primeros dioses, los que nacieron el mundo, y que apenas estaban aprendiendo a escuchar.

No me di cuenta de a qué hora se fue el Viejo Antonio. La mar duerme ya y del cabito de vela sólo queda una mancha deforme de parafina. Arriba el cielo empieza a diluir su negro en la luz de la mañana….

Los otros Cuentos
Relatos del Subcomandante Marcos

10 de Marzo, 2010

Llegamos a  San Cristóbal, pueblito de los altos de Chiapas que parece que te sonríe apenas llegar, que te da la bienvenida con sus casitas de colores, calles empinadas en donde siempre al final te esperan las montañas, las primeras altas, las de detrás todavía más altas, que por la mañana compiten con las nubes asomándose con timidez entre la densa blancura y, por la noche, soportan sobre sí una gran bóveda inmensa azulada, repleta de estrellas …. Allí llegamos y allí nos acogieron amigos, ya casi diría viejos amigos porque la amistad no se mide con el tiempo sino por el cariño que entraña, hubieron también encuentros fortuitos y aparecieron, otros, los más, recién conocidos pero con la certeza de que ya se había forjado un vínculo que de por siempre iba a durar.

Visitamos los lagos de Montebello, las cascadas de Chiflón, allá donde íbamos nos impregnábamos de la energía que el sol nos regalaba, escuchamos las pláticas en el CIDECI, hasta que el 18 de Marzo después de asistir a la formación del Centro de Derechos Humanos del Frayba, nos dirigimos a Acteal, pero esta vez llegamos envueltas por la más espesa neblina, apenas podíamos distinguir las cruces que por doquier se erigen en la comunidad, mostrando su dolor incandescente, su desgarro, nadie podrá olvidar jamás aquellos que fueron masacrados, que se fueron dejando tras de sí un rumor de súplica y anhelo de justicia. Con todo ello, la determinación del pueblo de Acteal a luchar pacíficamente y su dignidad como pueblo  indígena no decrece si no que con cada amanecer renace con más fuerza.

Empezamos de a poquitos a formar parte de sus vidas, compartimos su espacio. Alrededor del fuego escuchamos los sonidos de las distintas lenguas, tzoltil la suya, español la nuestra acunada por los acentos de los lugares de procedencia tan distantes como Suiza, Boston, Colombia, Suecia, Italia, España…. Compartimos las risas y complicidad de las mujeres mientras cocinan o bordan al ladito del fuego, comimos frijoles con tortillas de maíz y empezamos a intuir que así iba a ser pues…. Nos instalamos en uno de los barracones construidos con tablas de madera, trozos de uralita, plásticos, cartones… todo sirve para protegernos de la humedad, del frío de la noche que avanzaba y penetraba por las rendijas. Así dormimos el primer día en Acteal.

La sociedad civil de las abejas, eligieron llamarse así pues como las abejas trabajan unidas, con un objetivo común, sin descanso y ahí está la miel recompensando su esfuerzo, posiblemente no son más de mil, pertenecientes a 27 comunidades distintas, en el momento actual todos sus miembros son tzotziles, pero su reivindicación se extiende para todos los pueblos indígenas, para todos ellos reclaman una vida de paz, justicia e igualdad. Se trata de una agrupación indígena campesina que nació a raíz de un crimen en un contexto de lucha por la tierra, entre hermanos, en Diciembre de 1992. Se definen como pacifistas, no son un partido político ni se identifican con ninguno en particular, con el levantamiento del EZLN se manifesatron siempre a favor de las causas que defendían los zapatistas, han estado y segurirán estando presentes en los cinturones de paz, esas cadenas humanas que circundan la sede de los diálogos para evitar cualquier provocación o incidente que pueda entorpecer a las delegaciones del gobierno federal y del EZ en sus encuentros, aunque nunca les apoyaron ni compartieron su acción armada.

Nos cuentan que el crecimiento de paramilitares que pretendían frenar la presencia del EZLN en las comunidades indígenas culminó con el homicidio de 45 indígenas, siendo Acteal el poblado elegido por el grupo Máscara Roja para perpetrar su ataque el 22 de Diciembre de 1997. Cuando las abejas llevaban dos días de ayuno y oración en la iglesia fueron asesinados 21 mujeres, 4 de ellas embarazadas, 15 niños y 9 hombres.

La masacre de Acteal, absolutamente irracional, no fue un crimen espontáneo sino parte del proceso lógico que la guerra llevaba y que iba a continuar en los años siguientes.

Pasamos los días platicando con Francisco, Manuel, Patrocinio, José, Agustín, Lázaro, Oscar, Elsa, María, Carmela, Antonia, Elena y tantos más, algunos de ellos se presentaban diciendo, soy sobreviviente de la masacre, María nos contó que en aquel atroz 22 de diciembre perdió a su mamá y a su hermanito, con los cuales vivía, también fueron asesinados su hermano mayor, su mujer y cinco de sus diez hijos, no había odio ni en su mirada ni en su voz, pero tampoco resignación, en aquel momento me preguntaba si sería capaz de entender a lo largo de los días, qué decía su corazón.

De alguna de las casitas salen las notas de la música mexicana, siempre alegre, como invitación a la bailadera, al rato alguien toca la guitarra y al rato la marimba, original de Africa ha llegado para quedarse, como tantos otros, otras…. Los días y las noches se suceden, el canto de grillos y chicharras es interrumpido por el sonido de una lluvia que parece irrumpir en la noche desgarrando el tapiz de estrellas que como pequeños diamantes se habían instalado en ella, así el calor deja su lugar al frío, el sol a la niebla y poco a poco sentimos que Acteal es cada vez más nuestro hogar, ya parece que pertenecemos a una de las 35 familias que aquí habitan, nuestros lazos afectivos son cada vez más y más entrañables, profundos, así comprendemos ahora por qué no quieren que los observadores permanezcan en un mismo lugar más de dos semanas, sería muy difícil la separación, tanto para ellos como para nosotros.

El domingo participamos en su rito religioso y el día 22 como cada día 22 de cada mes, desde que tuvo lugar la masacre, recordaron a sus mártires, se pidió justicia, que la memoria no borre nunca lo que ocurrió para que jamás vuelva  a suceder. El día era nublado pero había esperanza en sus corazones, lucían sus mejores trajes, quemaron incienso, la música acompañaba las canciones del coro, pasearon a sus santos mientras repicaban las campanas y su eco se extendía por todo el valle, dieron vueltas a la plaza, y como no, platicaron y platicaron….

Viajamos en sus redilas y juntos fuimos a Tzajulchen, una de las visitas que la mesa directiva tenía programadas  para transmitir fuerza y aliento al resto de las comunidades de las abejas para recordarles por qué son abejas, para decirles que no están solos, que su reivindicación debe continuar. Sin apenas darnos cuenta, nos encontramos participando también en la preparación de los talleres para promotores de salud, o delante de la computadora, como le llaman ellos, enseñándoles el manejo de internet…. Algunos días, después de la cena llegan las partidas de cartas…. a cualquier hora del día oímos el canto del gallo, sí, sí a cualquier hora, no solo cantan aquí a la madrugada…..

Nos cuentan que la mesa directiva está compuesta por seis miembros elegidos en asamblea, su cargo tiene una duración de un año, su dedicación es total desplazándose de sus distintas comunidades a Acteal, y así es, aquí les vemos compartiendo sus barracones al ladito del nuestro, tejiendo sus morrales y platicando durante horas y horas como ya lo hicieron los dioses primeros, los que nacieron el mundo, los que llegaron al acuerdo reconociendo la diferencia y aceptando la existencia del otro, como nos lo cuenta el subcomandante Marcos, así como lo escuchó del Viejo Antonio.

Estamos aquí tan solo para estar, integrantes de las brigadas civiles por la paz, nuestra misión es mero observar…. Todo parece estar en calma ahora, aunque quien sabe si esta tranquilidad aparente es, en parte, fruto de la presencia continua de tantos observadores que venimos aquí a acompañarles, a mostrarles apoyo. Desde que en Agosto del 2009 empezaron a poner en libertad a los paramilitares responsables de la masacre, sin haber cumplido ni siquiera la mitad de su condena, la situación para la Sociedad Civil de las Abejas es de absoluta inquietud, pese a que se les ha prohibido que vuelvan a sus casas, constantemente aparecen por estos parajes, los hombres y mujeres de las abejas temen ver de nuevo sus vidas truncadas, recuerdan el horror que padecieron, mientras el crimen de Acteal sigue impune. Sin embargo, de las abejas hemos aprendido que es posible exigir justicia sin que el odio invada sus corazones y la esperanza desvanezca.

Acteal, Sociedad civil de las abejas

Ver imagenes de este viaje:

Fuente: http://elenamolina54.wix.com/caminando#!chiapas/c1a1y



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